Depresión
El termino depresión puede indicar una amplia gama de situaciones que van desde un animo temporalmente decaído, hasta cierta disposición grave y crónica que se caracteriza por estados de autodestrucción y muerte.
Las características asociadas con la depresión entran en dos categorías:
Las físicas, que se manifiestan por falta de apetito o pérdida de peso, o, por el contrario, demasiado apetito y aumento de peso, poca energía, fatiga, cansancio, dificultad para concentrarse o pensar e irregularidades en el sueño.
Las conductuales, que incluye la melancolía, tristeza, desamparo, actitud sombría, desconsuelo, irritabilidad, falta de interés por actividades que antes se disfrutaban, llanto excesivo y frecuente, bajo rendimiento escolar, hablar de muerte o suicidio, intentos suicidas, aislamiento social, falta de reactividad (nada parece elevar el ánimo del niño) y problemas psicomotores.
Los problemas psicomotores contemplan dos tipos o puntos de conducta: retardo psicomotor y agitación psicomotora.
Retardo psicomotor: la conducta y los procesos del pensamiento se tornan lentos; el niño tarda demasiado en responder preguntas, su habla es muy acompasada y presenta una exagerada lentitud en toda la actividad motora.
La agitación psicomotora: se caracteriza por intranquilidad, agitación y altos niveles de actividad.
La depresión se asocia con deseos e ideas suicidas. Aun los niños de 5 años pueden comportarse de manera que voluntariamente los llevan a la muerte. El especialista no debe pasar por alto las tendencias suicidas en niños con depresión.
Hiperactividad
Trastorno conductual caracterizado principalmente por la destructibilidad y la conducta impulsiva lo que genera gran impacto en muchas áreas de la vida del niño. Las manifestaciones de impulsividad pueden agruparse en cuatro categorías: la conducta motora, la solución de problemas, la interacción social y el estilo emocional. Generalmente estos niños muestran gran actividad motora incluso desde que son lactantes, presentando periodos muy cortos de sueño despertando alertas, sin hambre, sin molestias y dispuestos a jugar.
El niño responde con exageración a todos los estímulos y manifiesta una conducta con urgencia exploratoria no habitual. Explora todas las situaciones disponibles y cualquier lugar que desee sin que le importe el riesgo, puede incluso tomar venenos, medicinas y otras sustancias peligrosas. Afortunadamente, el nivel de actividad motora del niño disminuye de manera progresiva durante la primera década de su vida y frecuentemente desaparece completamente alrededor de la pubertad. Por lo general, al hiperactividad le es complicado solucionar problemas debido a la dificultad de mantener la atención.
Las consecuencias que se presentan en el trabajo escolar y en el desarrollo intelectual dependen de su nivel intelectual general. Al ser impulsivo, el hiperactivo toma decisiones y actúa sin pensar. Sus trabajos son sucios, desorganizados, descuidados y con errores. Al no meditar, llega a conclusiones enfocado en lo más obvio olvidándose de lo importante, por lo que sus respuestas casi siempre son incorrectas.
Síntomas
Para la detección de este trastorno debemos tener en cuenta unos síntomas de los cuales deben darse como mínimo 6 de ellos, además deben darse en el niño en al menos 6 meses y los síntomas deben ser tan graves que causen dificultades significativas en muchos escenarios:
1. No prestan atención
2. Tienen errores por descuido y el trabajo escolar es sucio y desordenado
3. Dificultades atencionales.
4. Parece no escuchar, tiene la mente como en otro sitio.
5. No finaliza sus tareas.
6. Evita situaciones que exijan demasiada concentración.
7. Pierde objetos a menudo
8. Se distrae con facilidad.
9. Son olvidadizos.
Causas del trastorno
Gran parte de la hiperactividad es hereditaria. Con frecuencia, alguno de los padres muestra un perfil donde aparece este trastorno, como en el caso de la psicopatía, el alcoholismo y la histeria. También la hiperactividad puede ser motivada por daño cerebral y otros factores. Algunos niños que padecieron encefalitis se vuelven hiperactivos en grado extremo. Se sospecha además, que algunas sustancias químicas precipitan esta conducta, como en el caso de los barbitúricos (que exacerban la conducta impulsiva y la distractibilidad), el tabaquismo materno durante el embarazo y los niveles elevados de plomo.
Tratamiento
Una de las formas usuales para tratar al hiperactivo es a base de fármacos, que aunque reducen el nivel de actividad y las conductas negativas, sus resultados no son muy positivos para el aprendizaje, además de los efectos colaterales que producen, como disminución del apetito, pérdida de peso, dolor abdominal, cefalea y hasta atrofia en el crecimiento.
Otro tratamiento consiste en utilizar los métodos conductuales, ya sea como estrategia única para el manejo del hiperactivo, o como el elemento complementario en el tratamiento integral del paciente.
Déficit de atención
El Déficit de Atención es un trastorno crónico del desarrollo, que se caracteriza fundamentalmente por una disminución en el espectro de la atención; por dificultades en el control inhibitorio, que se expresa a través de la impulsividad conductual y cognoscitiva; y por una inquietud motora y verbal o hiperactividad. Estas características deben aparecer antes de los siete años de vida, según lo establece el criterio diagnóstico del DSM IV, donde se reconocen tres tipos de DDA:
2. Del tipo Impulsivo o hiperactivo en donde se manifiesta el predominio de la hiperactividad o la impulsividad, y
3. Del tipo combinado en donde se muestran características de los dos anteriores.
La pre valencia del trastorno se ha estimado entre el 17 y el 22 % de los niños en edad escolar. Cerca del 5% son medicados con drogas psicotrópicas. Es el padecimiento neuropsicológico más común entre los niños.
Causas del problema.
Causas del problema.
Las explicaciones que se han dado y las teorías que se han generado al respecto son muchas, una de ellas es la teoría sobre el desbalance de los neurotransmisores (las moléculas que actúan como puente para que las neuronas se comunican entre sí), otra teoría postula los factores genéticos como causa del problema, también se discute sobre diferencias morfológicas en el cerebro, o sobre el híper excitabilidad de las estructuras internas del mismo (formación reticular). Igualmente se postulan trastornos en los sistemas psicológicos de motivación, y más allá, se habla de la disfunción pre frontal del cerebro. Lo que es claro es que no hay consenso sobre el asunto.
En último término estamos hablando sobre un problema en la capacidad del sistema nervioso para regularse en una forma efectiva. Puede evidenciarse en todos los trastornos mencionados, un exceso de funcionamiento de las estructuras que generan llamados de atención sobre los sentidos del sujeto, y simultáneamente una incapacidad de controlar los mismos en forma efectiva. Son múltiples atenciones e incapacidad de controlar las mismas.
Para explicar este tipo de disfuncionalidad cerebral se debe hacer mención de las ondas Cerebrales (actividad eléctrica del cerebro, que se correlacionan con el nivel de actividad de las neuronas). Las ondas cerebrales se miden mediante el electro electro encefalograma (EEG) y se cuantifican en relación a su frecuencia o sea el número de oscilaciones que se dan en un segundo. Se ha establecido la siguiente clasificación de las ondas cerebrales: Delta, Theta, Alfa, Beta (1, 2 y 3) y Gamma. Las ondas cerebrales se producen en nuestro cerebro de manera natural, según lo que el ambiente o nuestro tipo de actividad nos demande (poner atención, estudiar, descansar, estar alerta, etc).
Se ha descubierto que la actividad cognitiva (pensamiento, uso de memoria, atención selectiva, etc.) se relaciona con los ritmos BETA 1 y 2, en cambio el descanso y la relajación con el ritmo ALFA; la ansiedad y estado de pánico con las ondas BETA 3, y entrar a estado de sueño con las ondas DELTA.
El cómo se distribuyen y cómo predominan los ritmos cerebrales en la zona prefrontal del cerebro ha dado pie a esta explicación y a un nuevo tratamiento del DDA. Cuando los ritmo THETA, que son los característicos del sueño liviano, son los que predominan (por encima de los ritmos BETA) en la zona pre frontal del cerebro, entonces se producen disminuciones en la capacidad de trabajo de la persona, impidiendo que la actividad de esas zonas se realice con efectividad. Es decir, el predominio del ritmo THETA y la deficiencia del ritmo BETA impide el adecuado funcionamiento de esta zona cerebral produciendo los síntomas del DDA.
Tratamiento del DDA.
Actualmente las terapias que se manejan en el tratamiento del DDA son:1. El tratamiento farmacológico (impactando la función química cerebral). 2. Las terapias de tipo psicológico (Demoradas y y de efectividad cuestionable) y 3. La terapia de entrenamiento en Neurofeedback (Visualización y control de ondas cerebrales). Existen otros tipos de terapias que pudiesen ayudar en el manejo del síndrome, pero aún no se ha demostrado su efectividad en forma científica.
Terapia de Neurofeedback.
La terapia de entrenamiento con Visualización y Control de Ondas Cerebrales o NEUROFEEDBACK es un tratamiento Neuropsicológico que refuerza e inhibe los ritmos cerebrales en busca de un funcionamiento cerebral armónico, por medio de la retroalimentación computarizada del estado actual de nuestro cerebro. En pacientes con DDA se realiza una evaluación de la actividad cerebral en las zonas frontales y temporales parietales, determinando la potencia relativa de las ondas Theta y Beta I. Se diseña a la medida del sujeto un protocolo de entrenamiento, que casi siempre pretende reforzar las ondas BETA 1 (SMR) o BETA 2 e inhibiendo simultáneamente las ondas THETA
El entrenamiento se realiza frente a un computador, conectando el sujeto al mismo mediante un sistema de electrodos (sensores localizados en el cráneo del sujeto) y un amplificador de ondas cerebrales. Se le instruye al paciente para que trate de realizar cambios en las animaciones que se le presentan en el monitor del computador. Las animaciones están directamente relacionadas con el estado de las ondas cerebrales que pretendemos entrenar y que se presentan como juegos que solo funcionan en el caso en que el sujeto cumpla con las condiciones de ondas cerebrales predeterminadas. Esto es: las animaciones de los juegos se realizan solo cuando la computadora identifica en el paciente el incremento del ritmo a entrenar y al mismo tiempo la disminución del ritmo a inhibir, lo cual se dan ante la presencia de tres condiciones básicas en el paciente: control motor (quietud), focalización del monitor de la computadora (atención) y la intención propia del paciente de controlar sus ondas cerebrales (esfuerzo).
La repetición constante de las condiciones favorables genera el condicionamiento de los ritmos cerebrales (aprendizaje en acción) y con este, el comportamiento asociado al mismo. Este tratamiento debe llevarse acabo de 1 a 2 veces por semana, a lo largo de, aproximadamente 50 sesiones. Los resultados se empiezan a ver a partir de la décima sesión. El resultado es permanente y definitivo, pudiendo cuantificarse mediante la Prueba de Variables de Atención o PRUVA

